El psicólogo en una residencia de la 3ª edad

     Aunque pueda, a primera vista, parecer un trabajo difícil, debido al colectivo con el que se trabaja, etapa de la vida en la que están y concepciones sobre el psicólogo del tipo "yo no necesito hablar con un psicólogo que no estoy loco", resulta un ámbito muy amplio y bonito donde desenvolver esta labor.

     En un primer lugar, se realizan evaluaciónes neuro-cognitivas, del estado de ánimo y el estado de ansiedad de cada uno de los residentes periódicamente, para poder hacer un screening rápido de la salud mental de cada uno de ellos, así como de evaluar el impacto emocional que tienen los acontecimientos que les van ocurriendo, ofreciendo un colchón que les ayude a amortiguarlos o a superarlos.


     En segundo lugar, se lleva a cabo una intervención individual a aquellos que necesiten un tratamiento psicológico pormenorizado, ya sea para trastornos de ansiedad, depresión, duelos complicados, etc.


     En tercer lugar, se realiza un seguimiento psicológico preciso a las personas que se encuentran en el centro con algún diagnóstico de trastorno mental, para observar evolución, prevenir recaidas,...

   

    Además, se ofrece atención a trabajadores del centro que lo necesiten, así como a los familiares de los residentes que quieran una cita por temas de asesoramiento psicológico, comunicación de noticias a los residentes, descarga emocional, etc.


     Por último, se lleva a cabo un trabajo grupal con la coordinación del resto de personal técnico de la residencia (coordinación con el médico en trastornos mentales, de conducta o terceras enfermedades o medicamentos que puedan afectar al usuario; con el terapeuta ocupacional para la estimulación cognitiva y funcional personalizada; con el animador socio-cultural para tiempo de ocio, actividades recreativas entre otras; con el fisioterapeuta en temas de movilidad; el trabajador social...), para que la atención sea la más plena y efectiva, atendiendo las necesidades individuales y colectivas lo mejor posible.


     En este sector, es igual de importante la profesionalidad como el cariño personal que se da a cada uno de los residentes, para conseguir desempeñar de manera completa la labor  del puesto.