Un siglo de Ocha

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Ocha es una señora natural de Guadalajara, nacida en el año 1913. Desde hace un año se encuentra viviendo en la residencia de mayores de Cifuentes "Los Almendros". Con motivo del cumplimiento de su centenario, se le hará entrega de una placa conmemorativa por las autoridades pertinentes y una celebración con familiares, residentes y trabajadores del centro. Además, se le reliza una entrevista personal, para varios medios de comunicación.

Alicia: - ¿Porqué la llaman así?

Ocha: Mis hermano pequeños no sabían decir bien mi nombre, que es Eulogia y les salía eso. Y al final con Ocha me quedé.

Alicia: - ¿Ha estudiado y trabajado?

Ocha: Empecé en el colegio a los ocho años, pero sólo estuve en él dos años, después salí para trabajar ayudando a mis padres en el campo y con las vacas que teníamos, que no podía ni pasarles por encima las correas...

Alicia: - ¿Cuántos años cumple?

Ocha: He perdido la cuenta, ¿noventa y tantos?.

Alicia: No Ocha, este septiembre cumples cien.

Ocha: ¿Cien? No pensaba que tantos, es que me siento bien de ánimo.

Alicia: - ¿Alguna vez imaginó que los cumpliría?

Ocha: Nunca pensé que llegaría. Mis hermanos ya decían: Ésta nos entierra a todos, porque nunca ha estado mala.

Alicia: - ¿Qué le gustaría que le regalaran?

Ocha: Nada, no tengo capricho con nada. Un poco de celebración y ya.

Alicia: - Si puediera pedir lo que fuera, aunque fuera algo imposible, ¿qué sería?

Ocha: No tengo ni idea, no tengo caprichos. Me casé en guerra con 23 años y mi marido tuvo que irse a Francia a los tres meses y de allí no volvió. Se llamaba Pedro Ladrón de Guevara, fuimos novios desde los 14 años. Pero una vez allí se casó con otra mujer. Aún así, me gustaría poder volverle a ver aunque sólo fuera una vez.

Alicia: - ¿Cuál es el momento más feliz que recuerda?

Ocha: Los momentos al lado de Pedro eran muy felices todos. También saliendo con la pandilla del pueblo de paseo, pero vamos creo que en general siempre lo paso bien porque me adapto a todo.

Alicia: - ¿Cree que es maravillosa la vida? ¿Merece la pena la vida? y ¿por qué?

Ocha: Por supuesto. Porque se pasa muy bien con la gente, aunque a veces no es tan maravillosa... hay que disfrutar de los momentos en que sí.

Alicia: - ¿Un capricho del día a día?

Ocha: Una cervecita o un vinejo en la comida. Antes yo siempre, desde que soy niña, tomo un vaso de vino en la comida y la cena para abrirme el apetito y aquí no me dejan casi nunca.

Alicia: - Un momento en el que sabe que tuvo que ser fuerte aunque no tenía fuerzas.

Ocha: Cuando me quedé sola tras casarme. Pensé que si la vida tenía que ser así, qué iba a hacer yo. Hubo malos momentos pero sabía que había que seguir adelante y no me quedé quieta, eso me ayudó.

Alicia: Muhas gracias Ocha. Ha sido un placer conversar con usted.

Ocha: Gracias por este ratito entretenida.

Ocha junto a Jimmy bailando un pasodoble