El día uno empiezo...

 

El día uno empiezo a estudiar, el día uno me pongo a dieta, el día uno empiezo a hacer deporte, el día uno… ¿Quién no se ha prometido alguna vez alguna de estas cosas cuando está acabando un año y a punto de comenzar el siguiente?

Y, ¿cuántas veces hemos hecho aquello que nos proponíamos empezar con el nuevo año? Pues bien, esto tiene una explicación. En la mayoría de los casos que tenemos este tipo de objetivos, pretendiendo casi que se cumplan por arte de magia, no solemos ir mucho más allá. Esto pasa, porque resulta ser una meta muy lejana y que además no somos capaces de ver resultados. Nos cuesta demasiado esfuerzo y a cambio no recibimos rápido recompensa.

Los humanos, igual que el resto de animales, reaccionamos para la mayoría de los acontecimientos a través de castigos y premios. Si alguien que nos importa nos dice: “que guapo vas hoy con ese peinado” es muy probable que nos lo hagamos más días. En cambio, si nos dicen: “¡pero cómo llevas esos pelos!” pues puede que nos lo pensemos dos veces antes de volvérnoslo a poner. Bueno, esto es un ejemplo un poco tonto, pero me vale para lo que quiero contar.

Sabiendo esto, para que nuestros propósitos de año nuevo funcionen deberíamos hacer unos pequeños reajustes a la hora de plantearlos y ponerlo más fácil. Para que quede más claro, con uno de los objetivos más nombrados: El día a uno me pongo a dieta.

1-   Los objetivos deben ser operativizables. Ej. En vez de decir, me voy a poner a dieta, es mejor decir: el día uno empiezo el régimen, quiero perder 5 kgs.

2-   Ponernos objetivos más cercanos en el tiempo, digamos mini-objetivos, que nos permitan ir alcanzando pequeñas metas. Ej. Quiero perder cinco kilos, para eso debo hacer deporte (apuntarme al gimnasio), ponerme a dieta (iré al médico a que me dé una dieta de 1500 kcal.), etc. Piensa que estás intentando subir a la cima de una pirámide, pero para ello hay que ir peldaño a peldaño.

3-   Aprender mecanismos de distracción para cuando la cosa se ponga difícil. Ejemplo: decirnos una frase que nos ayude a mantenernos en nuestras trece aunque tengamos enfrente los turrones navideños (no, quiero adelgazar), apartarnos de “la escena del crimen” (salir de la cocina para evitar la tentación), mantener nuestra mente ocupada en otra actividad,…

4-   Saber, que aunque de vez en cuando no podamos resistirnos, eso no significa que hayamos echado a perder nuestro plan, ha sido una flaqueza, hay que luchar por continuar, no pensar que por un fallo tenemos que abandonar nuestra meta. Quizás hayamos descendido un escalón pero no por ello tenemos que caer rodando hasta abajo del todo de nuevo, o incluso descender más aún.

5-   No ponernos excusas para saltarnos las directrices, el peor enemigo que vamos a tener seremos nosotros mismos. Ejemplo: si ya me he saltado el régimen en la comida, ya que más da la cena, ¡pues no!, ya iré mañana al gimnasio que hoy no me apetece…

6-   Intentaremos tenerlo por escrito o con gráficos y en un sitio visible, apuntando cuánto ejercicio hacemos, si hemos seguido la dieta en cada momento, ir tachando los pequeños logros cada día…Esto nos servirá como pequeños premios a nuestro esfuerzo del día a día.


Al principio cuesta, pero en cuanto cojamos la rutina, todo será mucho más fácil y poco a poco iremos viendo los resultados que nos ayudarán a seguir subiendo.

Ánimo, haciendo pequeños reajustes no será tan difícil que este año digamos ´El día uno…´y con el paso de los meses tachemos el objetivo propuesto porque ya lo hemos conseguido.

Feliz Año Nuevo.