El psicólogo en la emergencia

Foto de Michael Blann

En la última semana, en los medios de comunicación se pedía colaboración por parte de psicólogos especializados en emergencias, para atender a todas las personas que se vieron involucradas de forma directa, en el accidente ferroviario producido en las proximidades de Santiago de Compostela, para afrontar la catástrofe vivida.

La atención psicológica en la emergencia es llevada a cabo por psicólogos con una formación específica y abarca desde el momento del accidente o catástrofe hasta los ritos funerarios de las personas fallecidas. Posteriormente, se considerará atención psicológica clínica (se interviene de forma diferente) y se llevará a cabo en un despacho.

El trabajo llevado a cabo por estos especialistas es muy variado y depende del hecho acontecido. Entre las acciones que se llevan a cabo, se pueden destacar:

- Acompañamiento de las personas implicadas: En los primeros momentos suele ser normal que las personas afectadas estén solas y sin referentes de confianza en quien apoyarse.

- Facilitar un mantenimiento físico basal: En estas situaciones se suele descuidar el cuidado básico personal propio, dejando de lado la higiene, la alimentación, el descanso o incluso la hidratación. Es necesario mantener estas necesidades cubiertas, ya que la situación por la que se pasa es muy dura y esto ayudará a poderla sobrellevar mejor.

- Identificación de personas o colectivos vulnerables: Personas o colectivos cuyas características personales harán que sean considerados en un primer momento como más débiles, como niños, ancianos, inmigrantes sin conocimiento del idioma, enfermos del corazón, etc.

- Proveer y restaurar en la medida de lo posible el control de la situación: Una catástrofe de este tipo hace que se pierda cualquier control o referente de la realidad y es necesario ir devolviendo esa sensación de control a los implicados.

- Promover el desahogo personal y emocional: Hay que tener en cuenta que lo ocurrido le ha pasado a personas normales, lo anormal es la situación. Simplemente hablar de lo ocurrido o de cómo se sienten puede ser de gran ayuda, al ver identificado lo que sienten con otras personas en su situación.

- Normalización de pensamientos, conductas y emociones: Siempre que no causen daño a la persona misma o a los demás, serán considerados expresiones normales del acontecimiento anormal vivido.

- Comunicación de malas noticias: Tanto de manera directa a personas implicadas, como dando pautas de cómo comunicar la mala noticia en cada momento o a cada tipo de persona.

- Identificar el shock emocional: La no expresión emocional es un síntoma característico en estos casos. Es necesario identificarlo y controlar su evolución ya que puede progresar a problemas psicológicos duraderos de diferente magnitud.

- Prevención de conductas lesivas a uno mismo o a los demás: En ocasiones las personas se intentan lesionar a sí mismas o a otros. Por ejemplo por creer que han sido causantes de la situación.

- Facilitación del comienzo del proceso de duelo: Identificar primeros índices de desarrollo adecuado de duelo, una vez se es consciente de lo ocurrido.

- Atención en ataques de ansiedad: prevención, atención en los mismos y ofreciendo información para evitar su repetición.

- Mediar en flujo de información: Tanto entre familiares, entre implicados y autoridades, prensa, etc.

En cualquier caso, una pronta actuación de personal especializado, puede ayudar a prevenir y detectar los casos en los que las personas son vulnerables a sufrir problemas físicos y psicológicos que tienen mayor probabilidad de aparecer en este tipo de accidentes (trastorno de estrés postraumático, duelo patológico, trastorno de ansiedad, fobias, depresión…).

Aún así, un trato más ético del manejo de la información por parte de los medios de comunicación podría facilitar que las consecuencias de lo ocurrido no se generalicen a un rango más amplio de la población, que de otra manera no se vería implicada tan directamente (en el próximo artículo veremos porqué).

El próximo artículo tratará de aquellos trastornos psicológicos que se pueden generar a medio largo plazo tras una situación de crisis, emergencia o catástrofe. Y se desvelará lo comentado en el anterior párrafo.