Si pudieras pedir un deseo ¿qué sería?

Conseguir un trabajo, tener el mejor de los hijos, comprar una casa, poseer el más lujoso de los coches, llevar ropa de las mejores marcas, correr una media maratón, ir de vacaciones al extranjero, celebrar el cumpleaños con más de treinta amigos, disfrutar de una boda de ensueño, ganar la lotería, ponerse a dieta y perder todos los kilos que sobran, aprobar una oposición, superar una grave enfermedad, ascender en el trabajo, arreglar la casa del pueblo, terminar la carrera, cambiar de hogar, encontrar pareja, tener una mascota de raza, salir de fiesta todas las noches, poseer las últimas y mejores tecnologías, no estar parado ni un momento, comprar un abrigo de visón, tener el mejor de los morenos, comprar un anillo o cientos, medir algún centímetro más, estar de vacaciones todo el año ver amanecer un día más, notar el sol en la cara, recibir la sonrisa de un familiar al lado, volver a caminar aunque sólo sea un paso, ir al baño de forma independiente, dormir de un tirón, comer una miaja de jamón o incluso un bocata, caminar por el monte una vez más, bailar un pasodoble, recibir una caricia del anhelado esposo, notar un abrazo tuyo, beber un chatejo de vino, escuchar una buena copla, gozar de tu compañía, alejarme de la soledad, coger más de un trozo de pan en cada comida, la mano de un bebé agarrada a la mía, tu tiempo, mi vida.

Estos son los deseos de “jóvenes…viejos” de una larga serie de entrevistas. Creo…que si fuéramos capaces de cambiar nuestras prioridades, seríamos mucho más felices. Seamos optimistas.