¿quién eres?


Eres…

 

Eres esa luz que queda encendida cuando todas las demás se apagan para indicar dónde está la salida.

Eres la palabra que trasmite aliento cuando parece que ya no queda nada de esperanza.

Eres la gota de sudor que cae por la cara del corredor y baja la temperatura para que pueda continuar su carrera.

Eres la chispa necesaria para generar energía.

Eres el pensamiento que inicia una idea creativa.

Eres la pared que limita tus movimientos y la puerta que permite que se comiencen otros nuevos.

Eres la semilla que da a la hormiga un mes de alimento tras un largo transporte.

Eres el olvido motivado, el recuerdo espontáneo.

Eres la estrella que orienta en su camino al senderista perdido.

Eres ese olor que te transporta a un recuerdo que pensaba perdido de la mente.

Eres la espina que se clava en el pulgar al intentar arrancar la rosa y que demuestra que para conseguir las cosas hay que luchar.

Eres el beso en la comisura del labio que hace estremecer.

Eres la herradura del caballo que le permite avanzar un poco más allá.

Eres la caricia que comienza en cualquier lugar.

Eres la soledad de la compañía y la multitud en la unidad.

Eres la fácil espera en un momento intranquilo.

Eres la lluvia en medio del desierto creando un oasis para el temerario nómada.

Eres la superación cada momento en el que no te dejas abandonar.

Eres la sonrisa que me permite creer.

Eres la semilla caída del remolque que hace crecer al girasol en medio de la cuneta.

Eres la nota inicial que inspira una melodía grandiosa.

Eres el sabor que te hace querer probar un poco más.

Eres cada primer día de un nuevo año que te hace creer que otro inicio es posible.

Eres la lágrima que cae lentamente cuando se llora de forma calmada.

Eres la mirada que te hace comprender.

Eres ese carrete fotográfico que merece ser protegido en la memoria.

Eres el instante justo antes de que pase algo y también justo el de después.

Eres el optimismo del ingenuo que empieza una batalla en su entretenida vida.

Eres el más fuerte de la cadena, así como el más débil eslabón.

Eres la tuerca que sujeta lo que se proponga.

Eres el libro olvidado en la estantería que siempre contendrá su información.

Eres la espuela que fustiga al que se desplaza.

Eres el camino transitado y el que se cubre por la hierba porque has decidido dejar de andar.

Eres el motor que inspira cada uno de tus movimientos.

 

...lo que tú quieras ser


PDA: te lo dedico, espero ser la brújula cuando busques tu norte.