Estudiar a los cuarenta


CARTEL DEL COMBATE: Un hombre de 40 años sin estudios, se plantea enfrentarse a su motivación: estudiar la carrera de Derecho.

La trayectoria de los púgiles nos invita a pensar en una lucha poco igualada. En un lado del cuadrilátero Alonso, con calzón azul, cuarenta años de edad, una familia a la espalda, trabajo y otras cargas varias. En frente, como favorito en las estadísticas, la Licenciatura con calzón amarillo, con su coletilla: “ya no es el momento”.

¿En qué pensará el primer boxeador para enfrentarse a su gran adversario? En la rueda de prensa dijo que parte de la fuerza la sacará de un sentimiento de frustración por no haberse enfrentado a esta batalla cuando la gente de su alrededor se atrevía, cuando sus padres le pagaban las horas de gimnasio y el entrenador; otra parte la sacará de una vista puesta en el futuro laboral, poder subir un peldaño más en su ranking.

Comienza el primer asalto. Al lanzar el primer gancho de derecha, Alonso deja ver el sacrificio de unos padres para ofrecerle lo mejor, en un segundo ataque muestra el mensaje a sus hijos de que para ganar el round deberá aguantar también los golpes del contrincante y mantenerse de pie.

En su contraataque, la Licenciatura le ataca con golpes bajos que parecen libros de 600 páginas difíciles de digerir y asimilar. En un momento, le da en su punto débil, le hace flaquear, hasta se puede ver al entrenador contrario mostrarle la toalla para que la coja y abandone, diciéndole cosas que resuenan en su cabeza y le hacen desconcentrarse como: “Anda, si tus padres ya no lo esperan de ti” “pero ríndete ahora que todavía te mantienes en pie” “esta pelea te dejará secuelas”. Empieza a pensar que debe parar, que se rinde, que esto no es lo que él había pensado. Menos mal, que suena la campana y cada rival vuelve a su esquina para coger fuerzas, escuchando voces de apoyo y respaldo para continuar en el ring.

Tras el descanso, y con empate técnico el juez se ve obligado a separarlos en varias ocasiones. ¡Qué emoción! Parece que el calzón azul no está por abandonar y aún con el costado castigado es capaz de lanzar un último derechazo dejando K.O. a su adversario.

Así, tras lo que han parecido ser los diez asaltos más largos de la historia del boxeo, ¡lo ha logrado! Alonso, el contendiente de ahora cincuenta años, ha conseguido hacerse con el cinturón de la categoría de gallo. Mostrando así, que aunque existió un momento mejor y seguro que otro peor para este enfrentamiento, siempre hay tiempo para una pelea contra un gran contrincante del que nos creemos perdedores.

Ahora sí, se puede ver en su cara la satisfacción. Que gran lección nos brinda este atleta. A partir de ahora, su entrenamiento será más fácil, ya ha cogido la forma y ha mostrado a otros deportistas que él ha levantado el puño, por el triunfo conseguido, haciendo realidad el tópico: no hay rival pequeño.


Dibujo de Laura Olmeda. (@LauraolmedaL) texto de Alicia Martínez Montesinos (@psicoalcarria)