Pero... ¿qué es un trastorno mental?

Los trastornos mentales. El término nos lleva a constante confusión. Si se busca en la RAE termina derivándote a la definición de locura (que sinceramente la connotación que trasmite está lejos de ser agradable). Los libros de psiquiatría (DSM y CIE) no son mucho más esclarecedores en este aspecto, ofreciendo una definición que al acabar de leerla ya se ha olvidado uno del principio, por no decir la subjetividad que aporta. Y echando la vista atrás, desde el año 3000 a.C. ya existen definiciones cambiantes hasta el día de hoy sobre este concepto, que van desde las posesiones demoniacas, a compararlo con la enfermedad física o a tratarlo como brujería o como don divino para decir la verdad.

Así que, he pensado en otros lugares de donde sacamos la mayoría de las personas información para poder comprender lo que es un trastorno mental…A través de la televisión mediante personajes tales como “la loca de los gatos” en los Simpson (que quizás lo que la pase es que tenga demencia) o de películas en las que aparece psicopatología (como Una mente maravillosa, Alguien voló sobre el nido del cuco o Shutter Island entre otras), o en programas que se ríen y lucran de la gente que la padece (como Crónicas Marcianas con Carlos Jesús -trastorno esquizofrénico paranoide-), o novelas sobre trastornos (Los renglones torcidos de Dios, En el nombre de la rosa…), entre otros. Creo que también está distorsionada…

Por lo tanto, la mejor definición de lo que es un trastorno mental nos la ofrece el sentido común, sin fiarnos por completo de las aportaciones populares del término, ni sólo de las definiciones “rigurosas” y “objetivas”.

        Fíjate qué fácil es definir lo que es una enfermedad física: si 38.5 ºc fiebre, si tos y mocos constipado, si vomito y dolor de tripa gastroenteritis, si pie hinchado y morado esguince, etc. Pero… ¿Cómo objetivo yo el dolor o la tristeza que tú sientes?, ¿cómo puedo sentir tu sufrimiento? o ¿cómo puedo saber yo que mi sufrimiento por algo es equiparable o comparable al tuyo por eso mismo u otra cosa? Por eso es tan complejo. Bueno por eso, y por la poca ayuda que nos ofrecen los medios de nuestro entorno para no mitificarlo.

Tras todo esto, sólo me queda pensar, que la definición de lo que es un trastorno mental es algo tan complejo que quizás sea indefinible, al menos desde un punto de vista objetivo, ya que el dolor o la tristeza entre otros, son prácticamente subjetivos y personales, siendo muy difícil por lo tanto el consenso.

Y me atrevo a lanzar otra cuestión: ¿por qué nos centramos entonces en la etiqueta o en el concepto si no nos ofrece ningún beneficio? A veces, la solución es el problema dicen algunas corrientes psicológicas. El poner nombre a las cosas nos ayuda a retomar el control que hemos perdido cuando algo como una enfermedad entra en nuestras vidas, aunque si la etiqueta es una enfermedad mental, quizá no queramos ya saber con nombre y apellidos nuestro problema, debido a los mitos que existen sobre el tema [tema del siguiente artículo].

En vez de quedarnos ahí metidos en ese dolor, avancemos para seguir viviendo,  A PESAR de estar enfermo. Cambiar el punto de vista de nuestra interpretación, de nuestra propia definición de lo que es un trastorno mental y lo que conlleva, puede hacer que la definición popular del trastorno mental cambie y así nuestra actuación y posicionamiento al respecto. Prueba por ejemplo a ver lo que te pasa como un problema (esos sí tienen por definición soluciones posibles) y no como una etiqueta. Atrévete, cambia. (Os dejo un anuncio que anima a dar ese paso).