El psicólogo tras la emergencia

Como continuación al artículo que se publicó el mes anterior sobre el trabajo que realizan los psicólogos en el campo de las emergencias, en este caso se hablará de qué hacer una vez ha pasado entre un mes y dos después el suceso en cuestión.

Tras un hecho tan traumático como el fallecimiento de un ser querido de forma inesperada, el haber vivenciado un accidente de consecuencias fatales o haber visionado las imágenes de lo ocurrido, se pueden desencadenar una serie de reacciones psicofisiológicas que pueden ir desde el llanto hasta el ataque de ansiedad, entre otras.

Es normal que las primeras semanas después de la experiencia vivida, se tengan síntomas que incluso lleguen a incapacitar a la persona que las siente. Como tristeza profunda, incapacidad para concentrarse o volver a la rutina diaria, pérdida de esperanza, ataques de ansiedad, revivir las imágenes de lo ocurrido estando despierto o dormido, falta de apetito, atracones de comida, incapacidad para conciliar el sueño, etc. Pero pasado un mes (depende de cada persona en concreto siendo la media entre uno y dos meses) deben ir disminuyendo todas esas manifestaciones, tanto en intensidad como en frecuencia.

En el caso de que sigan produciéndose, será aconsejable recibir asesoramiento de un especialista que puede determinar si lo que sentimos es todavía parte normal de la primera etapa del proceso de duelo o bien si se trata de un problema que necesita un tratamiento más específico para poder atajarlo.

Entre las psicopatologías más comunes que pueden aparecer en el caso de una elaboración complicada del hecho sucedido se encuentran:

- Duelo complicado: No se realizan las fases del duelo de manera adecuada y se produce un proceso depresivo que incapacita a la persona para continuar con las rutinas de su vida diaria. Será necesario intervenir en este proceso para favorecer la elaboración completa del mismo.

- Depresión: Es normal que en el duelo se pase por un proceso con síntomas depresivos, pero no será diagnosticado como tal en esta situación hasta que se considere que el proceso de duelo ha sido elaborado correctamente o si se hace llevará la coletilla de duelo complicado. En el caso de existir este diagnóstico, el trabajo psicológico será una gran ayuda para poder salir de la misma.

- Ansiedad: Es posible que tras un hecho traumático e imprevisto se desencadenen una serie de síntomas de ansiedad (palpitaciones, aumento de tensión, ataques de ansiedad, etc.). Un tratamiento en el que se aprenda a controlar los síntomas ayudará a poder continuar con el día a día.

- Trastorno de estrés postraumático: Sus síntomas son amplios y variados, puede producirse en las personas que han vivenciado un hecho traumático en primera persona o incluso en algún caso si se han oído relatos o visto imágenes de las personas implicadas en el mismo. Su diagnóstico es de los más complejos y necesitará una intervención psicológica intensa para superarlo, ya que incapacita a la persona de forma generalizada.

Todos los tratamientos aquí nombrados, así como otros que no han sido expuestos de manera directa, se llevan a cabo en la consulta de psicología, fuera de lo considerado psicología de emergencias, dentro de la psicología generalista sanitaria o clínica.

En muchas ocasiones, un tratamiento psicológico adecuado a tiempo, ayuda a prevenir otros desencadenantes derivados de esos procesos por los que, tras un hecho tan devastador e inesperado, parece que perdemos el control de nuestras vidas y somos conscientes de la realidad sucedida.