Psicología online, el canto de la moneda


Las nuevas tecnologías nos facilitan nuestro trabajo, las relaciones, mantenernos en contacto con los demás, estar informados, preparar una receta de cocina o incluso podemos buscar qué receta nos sugiere alguien cuando no sabemos qué preparar. Podemos comprar cualquier cosa sin movernos del sofá. Vamos, que prácticamente podemos hacerlo todo.

 

En cuanto a la psicología, las nuevas tecnologías también tienen mucho que decir, en la cara de la moneda podemos encontrar multitud de escalas y cuestionarios, programas de intervención, información y formación que facilitan y completan el trabajo. En la cruz de la misma moneda aparecen adicciones tecnológicas, acoso desde la red, estafas, información sin contrastar...

Y en el canto de esa misma moneda, y digo canto porque cada uno deberá inclinarlo hacia la cruz o la cara en base a su opinión, se encuentra la terapia online. La terapia online, a través sobre todo de Skype (para quién ande por aquí perdido, se trata de un programa informático que facilita hacer entre otras cosas video-conferencias) se basa en una sesión en la que a un lado de la línea se encuentra el paciente y al otro lado el psicólogo.

Quizás, para una primera sesión en la que el paciente cuente el motivo de su consulta sea un medio adecuado, pero a partir de aquí sólo se me ocurren inconvenientes, algunos de los cuales me gustaría compartir:

- Tenemos que tener presente que la persona que se define como profesional y está al otro lado de la línea, es verdaderamente lo que dice ser. Nadie nos asegura que si acudimos a una consulta no nos puedan estar engañando, pero no es tan fácil como a través de la red, que lo único que se necesita es un ordenador y una cámara web donde sólo vemos una cara.

- Si un buen día te encuentras mal físicamente, vas al médico, te haces unas pruebas, te palpa o te mira los oídos o la garganta, etc. ¿Te fiarías de utilizar la medicina online como único medio diagnóstico o de tratamiento? Sin pruebas, sin un trato cercano y una fiabilidad mínima... Pues, se me hace difícil imaginar cómo para algo como confiar a otra persona (un psicólogo en este caso) partes muy íntimas de uno mismo, no se prefiere un trato personal en el cara a cara.

- En muchas ocasiones, los motivos que llevan a una persona a ir al psicólogo tienen relación con la ansiedad o la tristeza, otras veces con las obsesiones, la necesidad de control, las adicciones... pero la mayoría de ellas tienen conexión directa con el ambiente en el que estamos inmersos día a día. El tratamiento psicológico entonces, tiene sentido en un ambiente externo y neutral para el paciente, que le "saque" por un momento de su foco perjudicial. A veces, hace falta ver las cosas que nos pasan desde una perspectiva externa para darnos cuenta de dónde está el problema o cómo podemos solucionarlo. Por lo que mediante el tratamiento online, donde permanezco dentro del foco, va a resultar muy difícil poder avanzar.

- No sé a ti en concreto, pero a mí, como a mucha otra gente, el hecho de que un objetivo de cámara (y ya para que decir si es de vídeo esa cámara) esté enfocándome, cambia por completo mi forma de comportarme y eso hace que actué de una manera poco auténtica. El poder mirar a alguien a los ojos facilita la conexión de sentimientos, y en el ordenador si miras a la otra persona en la pantalla tu mirada se ve desviada, para que la otra persona pueda ver que le miras a los ojos debes mirar al objetivo de la cámara, con lo que ya no estás mirando a la persona. Vamos un lío.

- Hay ocasiones que las palabras no son suficientes ni necesarias, solamente el silencio, acercar un pañuelo para secar las lágrimas o dar un abrazo ayudan o se necesitan mucho más que una explicación teórica psicoeducativa. Pero ¿dónde queda esa parte del tratamiento si lo que nos conecta es un ordenador? No me imagino, por quitar un poco de hierro al asunto, diciendo a mi paciente: "anda, abre el cajón de tu mesilla y coge un clínex para secarte esos ojos"... ¡NO!, verdaderamente creo que este punto es esencial y olvidado en la terapia online.

Bueno, podría seguir dando razones por las que en mi opinión, clínica y personal, la terapia on line, para mí cae del lado de la cruz de mi moneda. Con ello, no quiero decir que no sirva como una herramienta, porque al fin y al cabo estamos en la era de las nuevas tecnologías y hay que saber aprovecharlas para poder llegar a un mayor número de población, de patologías, etc. Pero lo que sí tengo claro es que es SÓLO una herramienta más y no mi medio de trabajo, porque ya sólo con las razones que arriba enumero, creo que el trabajo psicológico se pierde en "la red".

Y creo que voy a dejar para otro día lo de hablar sobre la terapia a domicilio...