Latidos: El éxodo


Cuando se piensa en qué es el ÉXODO, que literalmente se traduce como ´salida´, a muchos de nosotros, nos viene a la mente la historia cristiana de Moisés guiando al "Pueblo Elegido" (habitantes de Israel, esclavos egipcios) a la "Tierra Prometida". Desde entonces, muchos otros grandes movimientos de personas se han hecho famosos a lo largo de la historia, incluso hoy en día llenan páginas y minutos de nuestros medios de comunicación.

Dibujo de @LauraolmedaL

Siempre se trata de grupos grandes de individuos que emprenden un viaje o cambio sustancial en sus vidas, dejando todo lo que tienen, en busca de lo que promete, de una forma esperanzadora, ser un futuro mejor.

Pues bien, para poder entender mejor esto del éxodo y no quedarnos en algo tan lejano o fantasioso como lo que antes he comentado...vamos a intentar verlo desde un punto de vista de una lupa, es decir, examinando un caso individual. Y poder entender las motivaciones que llevan a un cambio tan grande.

Pasa tremendamente desapercibido pero, la verdad, a nuestro alrededor tenemos muchos de esos héroes de incógnito que iniciaron su éxodo sólo con una motivación en la cabeza: un futuro mejor para nuestros hijos. Y para poder comprender lo que esto significa, qué mejor que meternos en la piel de alguien cercano que ha pasado por una situación así. ¿Qué le motiva a una persona en particular para atreverse a "cruzar sus aguas abiertas del Mar Rojo"?

En mi caso me viene a la cabeza un matrimonio de unos cuarenta años, que nunca había salido del pueblo, con un hijo de diez años. Esta familia podía resignarse a su destino y continuar en su tranquila pero trabajada vida de siempre, condenando a su hijo a su única posibilidad, la de ser pastor. O dejar su casa, su familia, sus pocas posesiones y su entre comillas la comodidad que da lo conocido, para embarcarse en su Éxodo particular: trasladarse a la ciudad y dar así a su vástago la posibilidad de elegir, que no es poco.

Aunque al principio la idea sonara en sus cabezas como algo absurdo e inalcanzable, que muchos lograban intentar, a veces sin éxito. Este pensamiento fue cobrando vida propia según su hijo iba creciendo, acercándose a la edad en la que se acababa la escuela e incluso mirando ya algún rebaño para poder comenzar con su futura profesión.

Un día, cercano ya al verano en el que iniciaron su exilio, el matrimonio echó un órdago a su destino: se trasladarán a la capital y comenzarán allí su nueva vida. Y tal cual, con sus pertenencias en el coche de uno de los vecinos empezó su aventura.

No fue fácil, me relata la esposa, cuya mayor preocupación era que su hijo pudiera sacar unos estudios. No sólo el dinero les ponía trabas, había que buscar un nuevo hogar, un nuevo colegio, nuevas amistades, ir más de treinta kilómetros en bicicleta al trabajo (que por cierto el esposo era albañil), e incluso: "había que ir mejor vestido que estábamos en la ciudad"-comenta ahora.

Su único impulso estaba dentro de ellos y aún así, consiguieron su propósito, dando ejemplo de superación, de capacidad de sacrificio y de fuerza de voluntad a cambio de un objetivo tan fácil de decir y tan difícil de cumplir como subir un escalón más, sólo una idea en la cabeza.

En el día de hoy, y echando la vista atrás, la señora, de más de ochenta años ya, cuenta emocionada todo aquello por lo que tuvieron que pasar, pero reconoce orgullosa como ganaron la partida, sabiendo que su decisión, cambió el futuro de su pasado.

¿Qué te motivaría a ti a realizar un cambio así?

Latidos: cartel del combate

CARTEL DEL COMBATE: Un hombre de 40 años sin estudios, se plantea enfrentarse a su motivación: estudiar la carrera de Derecho.

La trayectoria de los púgiles nos invita a pensar en una lucha poco igualada. En un lado del cuadrilátero Alonso, con calzón azul, cuarenta años de edad, una familia a la espalda, trabajo y otras cargas varias. En frente, como favorito en las estadísticas, la Licenciatura con calzón amarillo, con su coletilla: “ya no es el momento”.

¿En qué pensará el primer boxeador para enfrentarse a su gran adversario? En la rueda de prensa dijo que parte de la fuerza la sacará de un sentimiento de frustración por no haberse enfrentado a esta batalla cuando la gente de su alrededor se atrevía, cuando sus padres le pagaban las horas de gimnasio y el entrenador; otra parte la sacará de una vista puesta en el futuro laboral, poder subir un peldaño más en su ranking.

Comienza el primer asalto. Al lanzar el primer gancho de derecha, Alonso deja ver el sacrificio de unos padres para ofrecerle lo mejor, en un segundo ataque muestra el mensaje a sus hijos de que para ganar el round deberá aguantar también los golpes del contrincante y mantenerse de pie.

En su contraataque, la Licenciatura le ataca con golpes bajos que parecen libros de 600 páginas difíciles de digerir y asimilar. En un momento, le da en su punto débil, le hace flaquear, hasta se puede ver al entrenador contrario mostrarle la toalla para que la coja y abandone, diciéndole cosas que resuenan en su cabeza y le hacen desconcentrarse como: “Anda, si tus padres ya no lo esperan de ti” “pero ríndete ahora que todavía te mantienes en pie” “esta pelea te dejará secuelas”. Empieza a pensar que debe parar, que se rinde, que esto no es lo que él había pensado. Menos mal, que suena la campana y cada rival vuelve a su esquina para coger fuerzas, escuchando voces de apoyo y respaldo para continuar en el ring.

Tras el descanso, y con empate técnico el juez se ve obligado a separarlos en varias ocasiones. ¡Qué emoción! Parece que el calzón azul no está por abandonar y aún con el costado castigado es capaz de lanzar un último derechazo dejando K.O. a su adversario.

Así, tras lo que han parecido ser los diez asaltos más largos de la historia del boxeo, ¡lo ha logrado! Alonso, el contendiente de ahora cincuenta años, ha conseguido hacerse con el cinturón de la categoría de gallo. Mostrando así, que aunque existió un momento mejor y seguro que otro peor para este enfrentamiento, siempre hay tiempo para una pelea contra un gran contrincante del que nos creemos perdedores.

Ahora sí, se puede ver en su cara la satisfacción. Que gran lección nos brinda este atleta. A partir de ahora, su entrenamiento será más fácil, ya ha cogido la forma y ha mostrado a otros deportistas que él ha levantado el puño, por el triunfo conseguido, haciendo realidad el tópico: no hay rival pequeño.

Dibujo de Laura Olmeda. (@LauraolmedaL) texto de Alicia Martínez Montesinos (@psicoalcarria)

Psicología online, el canto de la moneda


Las nuevas tecnologías nos facilitan nuestro trabajo, las relaciones, mantenernos en contacto con los demás, estar informados, preparar una receta de cocina o incluso podemos buscar qué receta nos sugiere alguien cuando no sabemos qué preparar. Podemos comprar cualquier cosa sin movernos del sofá. Vamos, que prácticamente podemos hacerlo todo.

 

En cuanto a la psicología, las nuevas tecnologías también tienen mucho que decir, en la cara de la moneda podemos encontrar multitud de escalas y cuestionarios, programas de intervención, información y formación que facilitan y completan el trabajo. En la cruz de la misma moneda aparecen adicciones tecnológicas, acoso desde la red, estafas, información sin contrastar...

Y en el canto de esa misma moneda, y digo canto porque cada uno deberá inclinarlo hacia la cruz o la cara en base a su opinión, se encuentra la terapia online. La terapia online, a través sobre todo de Skype (para quién ande por aquí perdido, se trata de un programa informático que facilita hacer entre otras cosas video-conferencias) se basa en una sesión en la que a un lado de la línea se encuentra el paciente y al otro lado el psicólogo.

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Quédate a mi lado

 

Con esta canción me gustaría resaltar la importancia de compartir aquello que sentimos, ya sea bueno o malo, con las personas que nos apoyan, porque así se producirá un cambio sustancial en los sentimientos (igual que en nuestro pensamiento y actos), mostrándonos a veces una alegría mucho mayor, un aliento en nuestro desánimo, un empujón cuando necesitamos valentía o una contención cuando estamos demasiado lanzados, por ejemplo. No estaría de más, hacer una reflexión de esas personas que permanecen detrás, delante o a un lado haciendo que eso sea posible y que como Pumba, aunque todo trate de impedirlo, siguen ahí.

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